“Cuando me perdoné, me liberé”

Existen tantas cosas, tantas situaciones que pueden limitar y afectar en la vida. Pero ninguna como los sentimientos y las emociones.

“Identifica que sientes, y sabrás quién eres”

Con forme vamos creciendo vamos sumando experiencias y vivencias a nuestra vida y las vamos incorporando a nuestro día sin percatarnos cuál es su calidad y si nos serán favorables o no, en cuestión emocional.

Hace tiempo fui invitado en mi ciudad a asistir a unas pláticas informativas sobre diversos temas emocionales y para hacerte sincero me ha gustado aprender más del tema emocional.

Conforme fueron pasando los días en estas reuniones, fui descubriendo y percibiendo de manera distinta algunos temas que quizá yo creía que conocía e incluso algunos que según yo domina en cierta temática.

No te voy a mentir, durante esos días fue como si me hubieran dado unas cachetadas y cubetadas de agua fría, es decir viví una fuerte sacudida emocional de tantas cosas que descubrí y que a la vez resonaban en lo más interno de mí ser.

Y descubrir tantas cosas que se mueven internamente emocionalmente hablando no es más que cosas que se deben trabajar, es la manera como nuestro cuerpo, y alma nos dice que hay algo que atender, tratar, incluso sanar.

Y fue así, donde elegí permitirme sentir cada vez más e ir descubriéndome internamente y poder atender la emoción.

Debo confesarte que para mí no fue fácil, mucho menos agradable, pero era tanta mi necesidad y anhelo de estar bien, que debía meterme a ese lado obscuro del que tanto se habla, de esa parte sombría de nosotros del cual evitamos hablar y menos sentir.

Ya no tenía tiempo, la decisión estaba tomada y era momento dar ese paso al vacío.

¡Durante esa caída hacia al fondo del vacío fui descubriendo sentimientos y emociones que creía que no estaba en mi vida, y por mencionarte algunos, ira, desprecio, tristeza, apatía, y el que, si me voló la cabeza y que en lo personal me dobló, fue toparme con el resentimiento, woou! Pero de eso hablamos en otra ocasión.

Imagínate esa escena donde estoy en ese vacío con mi obscuridad con todo esto que te menciono, te repito nada fácil, pero necesario ya estaba ahí, no había más a donde huir o correr como lo había hecho siempre cada vez que un sentimiento así se hacía presente. Hoy no había manera de huir.

“Si quieres volar, salta al vacío”

El hacer ese recuento de acciones, experiencias, situaciones, personas, que me habían llevado a ese sentimiento no me fue nada fácil, pero solo así era posible ir comprendiendo, entendiendo y sobre todo aceptando la razón de todo lo que había creado y guardado dentro de mí, hasta aquí estaba dado el primer paso para salir del vacío, es decir estaba reconociendo el momento, pero también reconociéndome con mi lado sombrío.

¿Pero qué crees? Ahí no terminaba el asunto, solo era una parte, lo mágico sucedió cuando encontré el “perdón”, y esto solo sucedió, cuando dejé de lado mi ego, y ahí es donde entendí que no tenía otra manera de salir que, agarrándome de mi humildad, de mi amor, de mi compasión, pero desde lo más interno de mi ser.

Y es por ello que hoy te pudo decir que el perdón, es el que me ha liberado de la obscuridad, es el que cambió mi vida en muchos aspectos, el perdón me regreso la tranquilidad y me genera paz.

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